Se dice que una buena mujer, que al caer enferma, le preguntaron si quería morir o vivir, a lo cual contestó:
-Lo que Dios quiera.
-Pero –dijo uno de los presentes–, si Dios lo dejara a tu voluntad para decidir ¿qué escogerías?
-Oh, si Dios me dejara a mí escoger yo lo volvería a dejar a él decidir.
Que actitud más digna de admirar la de esta bella dama..! supo aceptar que Dios tiene la última palabra aún estando al borde de la muerte.